
Publicado tb en la Crítica de Objeto.
Hugo Chávez (1954) es el más reciente y desgraciado ejemplo de dictadorzuelo sudamericano. Desde joven, Hugo Chávez fue acólito y tenía intenciones de ser sacerdote. Si bien también demostró en muchas ocasiones interés por la literatura y el teatro, sus inclinaciones lo llevaron a la política y al cuerpo de paracaidistas del ejército. Imposibilitado de seguir una carrera deportiva, Hugo Chávez ingresó a la Academia Militar de Venezuela, donde se recibió como Licenciado en Ciencias y Artes Militares en el área de Ingeniería, accediendo al grado de Subteniente, hasta su retiro de la carrera castrense con el grado de Teniente Coronel. Hugo Chávez fue cofundador de una organización guerrillera socialista y nacionalista llamada Movimiento Bolivariano Revolucionario, MBR-200. La organización, que resaltaba la figura de Bolívar, pretendía instaurar una dictadura populista de corte militar, de carácter socialista y profundamente nacionalista.
El 4 de febrero de 1992, un Chávez totalmente desconocido para la mayoría de la población, encabeza un golpe de Estado fallido. Hoy, el 4 de febrero es conocido oficialmente como Día de la Dignidad, ya que, según Chávez, los jóvenes militares venezolanos reclamaron dignidad y patria: "Por ahora, nuestros objetivos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros no logramos controlar el poder. Por ahora. Así, dos años más tarde, Hugo Chávez sería indultado y liberado por el presidente socialcristiano Rafael Caldera. Y en 1998 se convertiría en Presidente de la república. En parte debido a la reclusión de la que fue objeto tras el intento fallido de golpe de Estado de 1992, los gobiernos de Venezuela comienzan a engrosar a pasos cada vez más rápidos el tamaño del aparato burocrático estatal y se comienza a justificar sus fines (económicos, político-propagandistas y otros menos claros) a través de la ideología socialista imperante.
Ojo, esto no es crítica al modelo recién mencionado sino a cómo determinado personaje ha usado dicho modelo como escudo para acciones que al menos ameritan un cuestionamiento. Aplicando una política teñida fuertemente por métodos e ideologías populista, aprueba una nueva constitución, declarando sus tendencias procastristas y "revolucionarias". La consecuencia práctica de esto parece ser la eliminación de las libertades que la Declaración de Derechos Humanos promueve y una severa crisis económica y social. Esto finalmente decantó en el intento de golpe estatal de abril de 2002 y algunos analistas políticos temen porque finalmente se llegue a una guerra civil. Este aumento del aparato estatal (sin aumento de los beneficios que la población supuestamente debiese disfrutar ante la existencia de una mayor organización) que mencioné sería uno de los primeros índices de que la crisis comenzaba. El gobierno Chavista, a mi juicio, ha cristalizado en los siguientes resultados, siempre recordando que su prólogo ha sido la defensa de una ideología socialista democrática:
Devaluación de la moneda y aumento de la burocracia y el aparato estatal: Con Chávez, la salida y pérdida de capitales ha superado los 32.000 millones de dólares. Es decir, 68.800.000.000 (sesenta y ocho mil ochocientos) millones de bolívares. El Estado, antes de Chávez, paralelamente a las pérdidas económicas, crecía en otros muchos aspectos. 350.000 empleados públicos en 1973, frente a los 700.000 funcionarios de 1979 y el millón de funcionarios de 1984. Hoy Venezuela tiene 1.630.000 empleados públicos, en una población de 25 millones de personas.
Crecimiento desmesurado en el gasto público: Con Hugo Chávez en el poder el gasto público ha aumentado un 600%, disipando mucho más dinero del que ingresan las arcas estatales. A pesar de un aumento de ingresos nunca visto (preguntar a la población) y un considerable aumento de impuestos, el déficit público no ha dejado de crecer en ningún momento.
Deuda externa: Precisamente, debido a este absurda y colosal despilfarro económico la deuda externa ha pasado de los 27.000 millones de dólares en 1999 a los 47.000 millones de dólares en la actualidad, sin considerar todavía que el financiamiento de la factura petrolera de otros países latinoamericanos suma a esta deuda otros 20.000 millones de dólares. A esto súmese, los elevados aranceles a la exportación e importación, los impedimentos burocráticos y la política fiscal que han logrado que Venezuela viva la peor crisis de toda su historia, amortiguada con el despilfarro propagandístico del Gobierno.
Desempleo: La ausencia de $$$ implica escasa inversión y por ende, una alta tasa de cesantía. Todo esto, refuerza precisamente la dinámica de pobreza y la mala (por no decir cruel) división y entrega de los bienes y servicios del país, haciendo que no sólo la población, sino que Venezuela misma, como territorio, se vuelva sumamente pobre. La burocracia venezolana ha hecho que cierren 7.000 industrias en siete años. En un país donde no es factible crear riqueza, no es posible generar empleo. El cierre de estas empresas, que en 1999 eran 11.000 y hoy son menos de 5.000, es la razón por la que el desempleo en el país, como es de esperar, se haya disparado. En el sector privado trabajan 9 millones de personas, de las cuales 5,2 millones se encuentran dentro del empleo informal. Esto quiere decir, simplemente, que de los nueve millones de empleados, sólo 5,2 millones poseen un empleo dentro de la economía formal, que supera, cuanto menos, el sueldo mínimo. Aunque la tasa de desempleo varía constantemente, ésta cerró en 2005 en un 11,4% de la población total y casi el 25% de la población activa. Y que de ese porcentaje restante, tan sólo 3,2 millones están dentro de la economía formal, mientras que, como ya mencioné, 1.630.000 son empleados públicos.
Pobreza: Suena obvio, pero aclaremos esto con cifras. Según el Instituto Nacional de Estadística Venezolano, la pobreza ha aumentado un 10,2%, en los primeros cinco años de gobierno chavista. Asombrado por ello, Chávez acusó al organismo mencionado de calcular la pobreza de forma "neoliberal", en un país que es socialista, si bien los datos del Instituto Nacional de Estadística serían aparentemente objetivos y comprobables. Según el Informe de Desarrollo Humano de 2005 del Programa de Desarrollo de la ONU, la renta per cápita en Venezuela ha caído de los 5.390 a los 4.900 dólares. Así, la pobreza ha crecido en los últimos años alcanzando a un 53% de la población total. Es decir, a 12,7 millones de venezolanos, alcanzando con Chávez en el poder al 25% de la población total. Esto significa que la pobreza extrema ha crecido en más de un 50%: del 16,6% al 25% de la población, donde cerca de un 17% de la población venezolana, más de tres millones de personas, sufren de algún grado de desnutrición.
Últimos comentarios a la paradoja. Según las encuestas en el propio país, Venezuela sería el país más democrático de América Latina, ya que el 56% de la población se encontraría satisfecha con la democracia, frente al 31% de los latinoamericanos. Sin embargo, cómo señala Launfer (2006), existe una enorme distancia entre dicha "satisfacción" democrática y la realidad concreta en dónde ésta sucede. En Venezuela, la democracia funcionó poderosamente para llevar a Chávez al poder, pero el pueblo venezolano, a pesar de su satisfacción, dejó a un lado la democracia. Con esto me refiero a que, por ejemplo, la abstención de las últimas elecciones presidenciales del año 2000 fue del 76%. El acto democrático sólo lo realizó el 24% de los llamados a las urnas. Asimismo, en el referendo revocatorio contra Chávez hubo abstención del 54,06%. En el 2000, en el referendo para remover a los líderes sindicales la abstención rozó el 77%. El referendo de 1999 para aprobar la Constitución Bolivariana obtuvo una abstención del 55,63%. Es decir, de los 12 millones de venezolanos llamados a las urnas, tan sólo 3,3 millones votaron a favor de la nueva Constitución, que fue aprobada. Finalmente, en las últimas elecciones municipales, en agosto de 2005, la abstención fue del 68,6%. Sólo un 31,4% de los venezolanos llamados a las urnas decidió participar en el proceso democrático, de manera que sólo 2 de cada 2 de cada 10 ciudadanos participaron en el proceso de elección “democrática”. En síntesis, en Venezuela existe satisfacción democrática, pero una mínima participación en el proceso democrático, siendo el país con menor participación democrática que hay en Latinoamérica:
Uruguay (91,8%); Chile (90,6%); Paraguay (80,5%); Brasil (78,5%); Bolivia (71,3%); Ecuador (70,1%); Costa Rica (69,5%); México (63,3%); Colombia (45%); Guatemala (40,3%); El Salvador (38,5%) y Venezuela (24%).
Al comienzo de su discurso del miércoles 20 de Septiembre, en la asamblea de la ONU, en el que Chávez se refirió al presidente George W. Bush como "el Diablo", el mandatario venezolano mostró un libro del lingüista Noam Chomsky, "Hegemony or Survival: America's Quest for Global Dominance" ("Hegemonía o Supervivencia: la Búsqueda de Estados Unidos para el Dominio Mundial") y recomendó su lectura a todos los presentes, así como al pueblo estadounidense. Asumamos que Estados Unidos, mejor dicho, Bush- hijo, no tiene tampoco precisamente los trigos muy limpios que digamos. Sin embargo, me queda la sensación de que el Diablo no sólo habla en Inglés, sino con un fuerte acento centro americano, y el “olor a azufre” está más cerca de lo que pensamos y que precisamente el Diablo sabe cómo manipular cada ocasión (Sirva de ejemplo la mención al fallecido Orlando Letelier del Solar, que parte como homenaje de parte de Bachelet y termina como acusación-polémica-propaganda para Chávez, todo en uno). Conclusión: No hay ideología ni pueblo que se salven de ser explotados por un tirano, sólo cambian ligeramente los métodos y la forma en que el personaje crea "enemigos" a los que culpar de su propia ineficiencia, corrupción, desinterés y un largo etcétera, estrategias en las que Bush y Chávez han demostrado ser muy eficientes, diferenciándose más que nada de la cantidad de capital de que disponen y la potencia bélica que pueden esgrimir contra el resto del mundo, lo que evidentemente contrapesa la balanza a favor del primero, asegurándose la inmunidad de su trasero yanqui.